Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


11.12.03  :: 14:18

Córdoba es una ciudad linda, moderna y no tan limpia como Mendoza. Me recordó muchísimo a Madrid, con sus amplios bulevares y colinas, aunque es muy posible que en nada se le parezca.

La gente de ahí me pareció la más conservadora que haya encontrado hasta ahora. Pocos cafés o quizás todos concentrados en Villa Carlos Paz; poca gente fuera entre semana, quizás porque muchos trabajan en su industria.

Yo diría que es una ciudad donde se oye el rugir de los motores. Aunque motores he oído rugir desde que puse el pie en este lado del continente: karts, picadas, corredores. Pero en Córdoba braman seriamente. Así que fui a rondar sus fábricas.

Me quedé con la idea de que la industria argentina está coartada y de que sus fábricas son fábricas fantasma.

La fábrica de la Volkswagen nunca fue inaugurada. La de Chrysler está cerrada. La de Fiat tiene o tenía hasta hace muy poco su producción suspendida. Su planta de camiones, Iveco, produce algunas unidades; y sólo la Renault está un poco más en orden. Ni qué decir de los pequeños talleres, de los productores de autopartes y de sus complementos.

Me sorprendió saber que antes de ser de la Renault, esa planta fabricó automóviles con capital y manufactura argentina, la Kaiser. Me gustaría ver un automóvil de esos. Ojalá tengan alguno aquí, en Buenos Aires.

Me cuentan que alrededor de 1930 se instaló en Córdoba una fábrica de aviones militares, lo que originó el desplazamiento a esta ciudad de mucha gente especializada, una importante presencia de militares y la expansión de la industria metalmecánica. Esta fábrica llegó a producir misiles con un alcance de hasta 2000 kms., por lo que los gringos presionaron para dar termino al proyecto y actualmente la fábrica está concesionada a la Lockheed para dar mantenimiento a sus aviones.

Por otra parte, mi amigo me hace observar los campos militares tan extensos. Hoy día están todos sembrados, al igual que todo el sur de la provincia - me comenta -, cosa que no sucedía hacía ya muchos años.

Algo más que aprendí en Córdoba es la importancia de apellidarse Minetti, familia dueña de un palacio en esta ciudad, de los silos y de la cementera, única fábrica para la que el ferrocarril opera.

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