Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


15.2.04  :: 13:36

« A prison wall was round us both,
Two outcast men we were:
The world had thrust us from its heart,
And God from out His care:
And the iron gin that waits for Sin
Had caught us in its snare. »

Oscar Wilde, The Ballad Of Reading Gaol

« Una pared de prisión estaba alrededor nuestro,
Dos parias éramos:
El mundo nos había lanzado fuera de su corazón,
Y dios fuera de su cuidado:
Y la máquina de hierro que espera por el pecado
nos había atrapado en su emboscada. »

Oscar Wilde, La Balada de la Cárcel de Reading

Una mañana Iván Mora Lecea, mi primo, que se dedicaba al diseño y las artes gráficas, cruzó el Viaducto para ir a recoger algunas camisetas a un taller de serigrafía al otro lado, a la Buenos Aires, colonia conocida por sus talleres y refaccionarias, y por la venta de autopartes, muchas de ellas procedentes de autos robados.

Esa mañana, la policía llevo a cabo en esa zona un operativo con enorme torpeza: hubo mucha confusión y se soltó una atroz balacera. En medio de esa balacera, mi primo fue sacado a rastras del taller, por intentar meter a uno que yacía herido afuera de la puerta - así consta en las declaraciones de la dueña.

Mi primo apareció un par de días después muerto, cruelmente torturado. Su cuerpo, tirado en una mina de arena en Tláhuac.

Sus asesinos quedaron libres.

Los métodos policiales mexicanos dan terror: Nuestra seguridad a cargo de un hato de cerdos ignorantes, investidos con el poder de joderle a uno la vida, sin otra capacitación que la que les da un arma de fuego en sus miserables manos, convencidos de que con ello lograrán algo más que su infeliz paga, que apenas si les alcanza para pagar la renta que sus superiores les cobran por el arma.

Debo decir que también conozco policías y militares que intentan ser honrados y hacer bien su trabajo, aunque eso sea nadar a contracorriente, porque en México es bien sabido que el que no tranza, no avanza.

Cada vez que sé que sucede algo como lo sucedido a mi primo (y sucede cada día), veo ante mí la desfigurada cara de mi Iván y algo que no puedo silenciar me pregunta, qué hago yo al respecto, qué he hecho por evitar que eso le sucediera a él o al menos por evitar que se repita. ¿Actuar honradamente? Creo que es el compromiso mínimo. ¿Contribuir al desarrollo cívico? Eso es menos pasivo y puede hacerse donde sea y en la medida que se quiera; sólo requiere tener boca para impugnar al que transgrede, y aceptar el costo de tenerla.


De estos días ha sido hermoso observar, aunque sea de lejos, la veracidad de aquella sentencia que reza, que en la cárcel y en el hospital es donde se conoce a los amigos.

|

























Los Enlaces




Donde El Viento No Tiene Prisa



Donde Se Detuvo El Viento



Sitios de Información



Sitios para Ver, Leer
y Seguir Buscando



El Archivo



El Fondo



Servicio suministrado por FreeFind






Las Aguas

Blogs México
Bitacoras.com
Blogueratura.com



Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.






[Powered by Blogger]
Weblog Commenting by HaloScan.com
Links
Shirin Neshat