Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


26.3.04  :: 02:24

Abrí la puerta. No sé que sería, si el efecto de la desvelada o la luminosidad del día, el caso es que me golpeó de frente la visión de un mundo que me resultó extraño. Digo extraño no porque lo fuera, aquí he vivido no sé cuantos años y ya antes he visto lo que se ve al abrir mi puerta. Digo extraño porque es así como lo percibía, porque me resultaba brillante, inquietante, ajeno, inextricable. Sí, lo mismo, pero por alguna causa (y no fumo más que Camel) lo dilucidaba distinto. Las cosas eran todas tridimensionales, es decir, siempre lo han sido, solo que ahora me percataba de que tenían forma, textura y su volumen me parecía notable. Los tonos los vi fulgentes y a mis pies se abrían caminos. Yo tenía que hacer lo que casi en cualquier día ordinario, pero la impresión que me asaltó fue tal, que más que dar un paso fuera, sentí que daba un salto en una realidad distinta. Me entretuve observando los múltiples verdes de las hojas del árbol que ha estado ahí siempre, el gris del asfalto, lo ancho de la calle, las formas de los autos estacionados al frente. Escuché el ruido de la ciudad con una claridad desacostumbrada. Olí sus malos olores. Pude palpar el aire, sentir que lo cortaba con mis movimientos. Y la luz. La luz que como el agua, lo desinfecta todo, o al menos así me parece. Era yo con todo un solo cuerpo, una masa, donde no había un solo centímetro cúbico de vacío, solo que por mi estructura, a mi voluntad, era yo capaz de accidentar el orden de los elementos dispuestos en ese plasma. Supuse que la visión, sensación o alucinación, sería breve, que en instantes mi percepción regresaría a entender las cosas como lo hace siempre, así que caminé lentamente disfrutando del viaje con que me obsequiaba mi travieso cerebro. No sé cuántos instantes/luz transcurrieron antes de descubrirme común, cruzando la avenida de Los Insurgentes. Quizás la sensación tuviera que ver algo con esa frase que me diste la noche en que me hablaste del tiempo en que no nos vimos, enfilé mis pasos por donde no acostumbro para descubrir esos sitios a donde nunca llego.

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