Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


23.4.04  :: 19:25

Me gusta el rojo que decora la pared sur de mi dormitorio. Hay quien dice que es feng-shui, no, no lo es. Es más, es anti-feng-shui a propósito. La técnica china de decorar para equilibrar en torno la energía, indica que el rojo no sirve al descanso, que para ello han de emplearse verde, azul, blanco, en tonos suaves, casi pastel: colores que me recuerdan la paz y asepsia de un sanatorio.

Que descansen los que se cansan. Yo no quiero descansar. No necesito hacerlo: ni me canso ni tengo suficiente tiempo para ello.

Antes de ser bermellón mi vista al despertar, fue púrpura como traje de torero. Pero como la misma técnica dicta que lo violáceo induce a la tristeza, y como para pozos negros basta con el que a la otra orilla de la cama encuentro, escondí el color que tanto me gustaba bajo brochazos de pintura incendiada y promesas de fandango que no han sido mal cumplimentadas. Dejé de afectar mi perspectiva mañanera con la foto de un beso dado a toda prisa y coloqué sobre mi pared viva dibujos y objetos orientales que apelan al erotismo y la fortuna, que dios quiera darnos cada día.

Cada mañana que despierto en mi cama, tres cosas inundan mis ojos: el sol de la mañana, una roja invitación a unirme al tropel de la vida y el cíclico paso del tiempo, que viste o desviste al árbol que me ve dormir asomado a mi ventana.

La flecha que se dirige a mi corazón fue, cuando nací, lanzada. Voy a ella o ella viene a mí. Es igual. Corremos en espiral en direcciones encontradas. Infaliblemente un día nos hallaremos de frente y en un beso, con un abrir de mi mano, soltaré el hilo de los segundos de los que me haya yo confeccionado. Seré nada, pero hasta entonces, porque eso sí, si algo soy, mientras soy, soy tiempo, mi tiempo, mis segundos.

Hilo segundos, ya para mi manta de anciana, ya para mí misma, lenta, al atardecer, tranquila, mientras charlo solazadamente con la muerte sobre nuestro único tema de conversación posible, mis recuerdos. Por hoy no me ha alcanzado mi flecha, aún puedo cultivar más caídas de granos de arena en mi minutero para seguir hilando mis tapices. Por eso es que pinté de rojo peonia la pared sur de mi dormitorio, mi friso, mi aviso, mi afiche, que visto desde mi cama es la más mejor publicidad que recibo para animarme a saltar al mundo desde mi isla e ir a robarle más segundos a la vida, para reanudar la labor pendiente.

Gustav Klimt, Judith.

|

























Los Enlaces




Donde El Viento No Tiene Prisa



Donde Se Detuvo El Viento



Sitios de Información



Sitios para Ver, Leer
y Seguir Buscando



El Archivo



El Fondo



Servicio suministrado por FreeFind






Las Aguas

Blogs México
Bitacoras.com
Blogueratura.com



Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.






[Powered by Blogger]
Weblog Commenting by HaloScan.com
Links
Shirin Neshat