Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


9.6.04  :: 15:07

Hace unas semanas leí en el blog de Judith, su relato titulado Julia. Anoche mientras escribía con respecto a Ciudad Juaréz lo recordé. Hoy lo encontré.

Julia se desperto apenas con los primeros rayos del sol. Dificilmente podia mantener los ojos entreabiertos, el derecho lo tenia demasiado inflamado y el izquierdo parecia no responder por pura solidaridad. Trato de levantarse, pero sus brazos y su torso jamas se pusieron de acuerdo. El peso de sus piernas era mas de lo que sus fuerzas podian soportar y, a pesar de que su deseo por cerrarlas era inmenso, el dolor la enfrento de cara (...) Cerro los ojos para hacer acople de fuerzas, pero se le fueron en tratar de escupir cuando su garganta empezo a ahogarla. Solo logro embarrarse el cachete de saliva y sangre. Cuando abrio de nuevo los ojos, se le dibujo una debil y torcida sonrisa al ver los cuatro condones usados, junto a los que la encontrarian muerta dos horas mas tarde, y pensar en lo que se esforzo la noche anterior en verse tan bonita.

Debemos tener claro que el origen de la violencia de género no es el sexo en si mismo, aún cuando nunca está ausente, ni la pasión su hilo conductor, sino la necesidad de reafirmar la identidad sexual del agresor sobre la destrucción del sentido del ser de la víctima a través del terror, de la humillación y de las vejaciones y el ultraje.

El sexo no es el fin de estos actos violentos, sino el medio a través del cual el agresor da rienda suelta a su frustración, ansiedad, enojo y hostilidad hacia las mujeres, o reafirma sus sentimientos de poder, control y dominación sobre ellas.

Violencia de género también la padecen los trasvestis y los transgénero, incluso por parte de la comunidad homosexual, por su feminidad.

En New York, en el año 2000, Amanda Milan, una chica transexual, fue muerta a puñaladas en la calle enfrente de decenas de testigos que aplaudían.

Son también actos de violencia de género:

  • La esterilización forzada, el aborto forzado, el embarazo forzado (no olvidar la presión de la iglesia católica en casos de embarazo por violación), el maltrato durante el embarazo
  • El infanticidio femenino, la alimentación y medicación más pobre con respecto a la suministrada a varones
  • La mutilación de genitales
  • El abuso sexual, la esclavitud sexual, el acoso sexual (incluso las proposiciones de sexo a cambio de ascensos en el trabajo, o de mejores notas en la escuela), la coacción
  • La prostitución forzada
  • La exposición forzada a pornografía
  • El matrimonio forzado
  • Las pruebas de virginidad

Los factores sociales y comunitarios que propician la violencia de género, y que son los que como sociedad sí podemos cambiar, son:

  • Las normas sociales que la auspician y toleran
    En India, cinco mujeres al día son quemadas por cuestiones relacionadas a su dote
  • Las normas sociales que sostienen la superioridad masculina y que en consecuencia otorgan derechos y aprueban conductas sexuales perniciosas
  • Una amiga fue a Sudáfrica hace no más de dos años. Estaba impresionada de escuchar por radio tan frecuentemente, la violación es un delito, denúncialo. Debieron explicarle que la violación era un acto que recién se le había tipificado como delito. Sudáfrica está cambiando una conducta.
  • La carencia de leyes, políticas y sanciones que castiguen la violencia de género
  • La carencia de leyes, políticas y compromisos institucionales que promuevan la igualdad de géneros
  • La pobreza, la falta de empleos y otros factores de índole social y económica causantes de la crisis de identidad masculina
  • La asociación de virtudes tales como el honor, el patriotismo y la honestidad, a conductas sexuales represivas.

En Grecia polithV (polítes) era el adjetivo que designaba al ciudadano (de poliV (pólis), que es la ciudad), y no a su representante como ahora lo entendemos. Pues bien, cuando la ciudadanía era un privilegio que no se le regalaba a nadie, sino que se debía defender del acoso constante de los enemigos, al que se desentendía de la defensa de los intereses colectivos, lo llamaban idiota idiwthV (idiótes)

E idiotas eran las mujeres.
Ese era su estado de ciudadanía.


Y aclaro, yo sí agradezco que un hombre me ayude con mi equipaje y me siento halagada si se preocupa por encenderme mi cigarro o por llevar adelante un plan de vida que nos incluya a ambos. Solo que no estoy dispuesta a ceder ninguno de mis derechos ni a hacer de lado mis obligaciones, como HOMBRE que soy, en tanto en cuanto ciudadana, el animal politico de Aristóteles, la hembra política.

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