Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


25.12.04  :: 09:58

Los aztecas la llamaban Cuetlaxochitl, "flor que se marchita", flor mortal que fallece y se marchita como todo lo que es puro.

El color rojo de sus brácteas, falsos pétalos, les recordaba el de la preciosa sangre que había puesto en movimiento al Quinto Sol, máxime cuando éste aparece como provocado por las largas noches del breve invierno mexicano.

La planta era cultivada con esmero por su valor ornamental y su uso medicinal. Su savia lechosa era utilizada para curar fiebres y con fines estéticos; y el pigmento de sus hojas rojas era utilizado para teñir fibras de algodón.

Muchas leyendas se contaron sobre su origen. Una refiere que llovieron gotas de sangre del corazón roto de una doncella que amó insensatamente, y que doquiera que éstas cayeron, enraizaron y de ellas brotaron Nochebuenas, como llamamos hoy a la Cuetlaxochitl en México. Otra cuenta que las flores rojo sangre crecieron de las huellas de sangre derramada de los indios chontales, que en Tlachco se rebelaron contra los aztecas y su imperio.

Una leyenda más cuenta que, en el siglo XVI, mientras los frailes franciscanos celebraban una misa de Navidad en Taxco, la Cuetlaxochitl que adornaba el nacimiento, se tiñó de rojo repentinamente y que por eso se le llamó Flor de Nochebuena y su color rememora, ya no el sacrificio del feo dios Nanahuatzin, sino el de Cristo.

Viene a mi mente el recuerdo de un hermoso jardín en Cuernavaca, donde los arbustos de flor de nochebuena crecen enormes, tupidos de flores, como debieron crecer en ese entonces. Ahora se les "mejora genéticamente" para que sean plantas de diversas tonalidades que quepan en macetas mini, a las que se les cultiva en absoluta oscuridad.

En 1825, Joel Poinsett, el primer embajador de Estados Unidos en México, tan impopular por su intrusiva e intrigante actuación política, "la descubrió" en la Iglesia de Santa Prisca en Taxco. Tanto le gustó, que envió muchas de ellas a sus amigos de Charleston, en Carolina del Sur, que iniciaron su cultivó en invernaderos.

Como prueba de que hay quienes nacen con buena estrella y otros, sólo estrellados, Poinsett, declarado persona non grata por el gobierno mexicano, regresó a Washington justo en Navidad - adivinen con qué. Hoy la Cuetlaxochitl es conocida en el mundo sobre todo bajo el nombre de su descubridor, poinsettia y tan solo más de 300 patentes de ella son del estadounidense Paul Ecke Ranch.

En México a la Cuetlaxochitl, Flor de Nochebuena, se le conoce también como Flor de Pascua; en Oaxaca como Flor de Santa Catarina, como Sijoyo en Chiapas, como Catalina en Durango y como Michoscan en Guerrero. En Centroamérica la llaman Hoja encendida; en Brasil, Bico de Papagaio; Papagayo en Colombia; Flor de Navidad en Venezuela; en Chile y en Perú se la llama Corona de los Andes; y de Argentina es su flor nacional, la Estrella Federal.

En casa me gusta que sea el único adorno invernal.

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