Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


30.9.04  :: 01:27

Miro mi caja de mensajes entrantes y para animarme me digo que el mío es un gran e-epistolario. No cualquiera lleva hasta el extremo de clasificar toda su e-correspondencia, su vocación por guardar huella de los momentos.

Cuando compré las cuatro cajas en que guardé las cartas que desde adolescente conservo y los boletos de eventos y los recaditos dejados por la mañana, pensé que en poco tiempo quedarían atiborradas. Pero de eso hace ya mucho tiempo y sin embargo, siguen sobradas; aunque éstas no son más grandes que cajas de cereales y yo le he echado ganas.

En otra más pequeña y a mi alcance, guardo por comodidad, junto con las cuentas por pagar, lo que han sido estos últimos cuatro años. Adentro de la caja no hay ninguna carta, sólo algunas notas, algún adiós, un par de tarjetas que llegaron con flores y dos servilletas; una con el nombre de Kyotchi Tsuzuky y otra con los nombres en griego de todos los Aires. También guardo cuatro postales. Una recibida por año: Viena, Londres, alguna de un lugar en Noord Holland y otra de la playa de Llanes; y fuera de ella aguardan su turno para entrar en las cajas de cereales, dos sobres largos y esponjados en los que escribiste de tu puño y letra mi nombre, cuando me enviaste algún regalo.

Por supuesto que ahí no están, ni las fotografías ni el montón de papelitos con que suelo construir mis memorias de viajes. Esos aguardan su turno, uno o dos años más adelante, metidos todos revueltos en álbumes. Bueno, al menos eso fue antes; antes de que la cámara digital dejara huérfanos de un porqué a las cartucheras de cerillos y a los pases de abordaje en un montón inextricable.

Tan es así esta metamorfosis tecnológica que el otro día me di cuenta de que no tengo ya fotos que enseñar de mi pasado reciente si no son digitales. Para mostrarlas, debo sentar a los amigos alrededor de la pantalla de mi potro de tormentos. Que existe el papel, sí, pero vamos, es como con los niños, uno tomaba fotos y las revelaba con la ilusión de ver cómo habían salido. Ahora que uno lo sabe desde que las toma, a qué dedicarles más tiempo.

La grabadora de mi contestadora está a punto de fenecer constipada. Tiene espacio para sólo más o menos veinte recados y ya guarda dieciocho en su panza. Todas voces de amigos y amigas y de un poco más que amigos y menos de amigas, que por las circunstancias en que fueron grabados son imborrables. Incluso los que alguna vez tuvieron su sitio, pero los borré por error o por concurso, hasta ésos hacen eco en mi memoria cuando pienso cuánto quiero conservar esas voces; como la voz de mi querido Pedro, deseándome buen viaje. Lo malo es que como es digital, no puedo quedarme con el cassettito, pero ya hallaré el modo de conservarles. Un consejo que escuche algún día dice que, ahora que se puede, no dejes de grabar la risa de tus padres.

Sin embargo a pesar de lo insustancial de esta era y para beneplácito de mi gusto por coleccionar pistas que me conduzcan a la memoria, mi e-epistolario rebosa de ellas. Mi dirección electrónica tiene ya siete años, como siete tienen mis archivos, en los cuales conservo el hilo de muchas conversaciones, de muchas amistades, y de muchos desencantos.

El otro día poniendo un poco de orden, volví a mandar a la red varios mensajes que envié el año pasado. El accidente hasta eso, fue grato; pues aquellos a los que re-escribí involuntariamente lo mismo que en aquel entonces, respondieron de modos asombrosos. De entre los que hubiera dicho que les importo poco, hubo quienes recordaron mis palabras, hubo a quienes sólo se los pareció. Algunos íntimos ni siquiera se dieron cuenta y otros si se dieron cuenta fue porque les extrañaron las circunstancias a que el mensaje hacia referencia. No sé cuántos ni quiénes no contestaron. Me pregunto qué habría hecho yo. Lo mejor fue que gracias a este acaso, algunos de esos lazos que se fueron haciendo flojos, se reanudaron.

Pasa uno por tantas cosas por la vida con tanta gente y es tan poca la memoria que de esas cosas y de esa gente conservamos, digo yo, que buscamos la vida como si nunca la hubiésemos tenido y eso nos deja mal parados. Yo no soy ninguna amante del pasado, ni me gusta estar enferma de nostalgia. A mi me gustan mis memorias no para regresar a ellas, sino porque es del modo en que me explico yo. Yo, que en lugar de ponerme a poner orden entre los más de ochocientos mensajes que aguardan en el limbo del Inbox, me he puesto a escribir este post; resultante en parte de esa trama, cuya huella cabe en 10 megas, un chip y cuatro cajas de cereal.

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28.9.04  :: 14:17

Los Mazahuas
el que tiene o posee venados


Mujeres Mazahuas, 1989, Yampolsky

«Más que ningún otro fotógrafo es Mariana quien se ha acercado al impulso vital que singulariza a nuestro país, su poderoso afán de sobrevivencia, la colosal hazaña de llegar hasta la noche. "Y sin embargo estoy aquí" parecen decir sus fotografías (...) Al ver sus fotografías. uno se pregunta que es México, por qué unos sí y otros no, por que el hambre, por que el desasimiento, Mariana da una única respuesta: la de la dignidad. » Elena Poniatowska sobre su amiga Mariana Yampolsky, fotógrafa

Desde hace doce días que las indias mazahuas tomaron las armas y se constituyeron en el Ejército de Mujeres Zapatista en Defensa del Agua, porque están hartas de que las autoridades se burlen de sus hombres, estoy conmovida por ellas.

En el 2003, el Gobierno debió indemnizar a estas familias que perdieron sus cosechas, única fuente de subsistencia, cuando la Presa Villa Victoria inundó sus parcelas. Esta presa forma parte del Sistema Cuatzamala, obra hidraúlica que sobreexplota los recursos hidrológicos del Estado de México para satisfacer la sed de las ciudades de México y Toluca.

A "sus hombres" les dieron las acostumbradas largas con el pago. "Les vieron la cara" decía ayer su vocera ante las cámaras.

Ahora que ellas han tomado el asunto entre sus manos - con la simpatía de otras organizaciones indígenas -, armadas con machetes, piedras, palos y rifles de juguete de madera; y han venido a manifestarse en la Ciudad de México; y se han plantado frente a la planta potabilizadora "Los Berros" del mentado sistema, impidiendo el ingreso de cloro, amenazando con contaminar el agua e incluso con inmolarse; y hacen sus practicas militares, el asunto ha ocupado la primera plana.

El Gobierno ha ofrecido pagar algo. Pero ellas exigen hablar sólo con las cabezas -el Secretario de Medio Ambiente-, un pago cuatro veces mayor al ofrecido, la devolución de un predio ejidal expropiado que no ha sido utilizado y que se mejoren sus condiciones de vida y las ambientales: rescatar los bosques y recargar los mantos freáticos sobreexplotados.

Y tienen razón digo yo. El pago que exigen no es ni el 10% de lo que una ONG como Pro-Vida recibió de la Secretaria de Salud y gastó en tangas.

Además es ridículo que siendo sus tierras las que dan de beber a millones, las que el gran capitán chichimeca Xolótl - fundador de Toluca y guía de los pueblos que revivieron en el altiplano el esplendor tolteca - les diera a los mazahuas para establecerse en el siglo XIII, estas mujeres deban caminar hasta dos horas para conseguir agua potable, bañarse en el río o esperar el agua de lluvia, ¡teniendo las presas enfrente!

Curioso que sean éstas las mujeres quienes se muestran rebeldes: indias nativas del estado que ocupa el primer lugar en el país de homicidios contra mujeres, 15 en cada 200,000; más del doble de la media nacional del país que ocupa el veinteavo lugar en violencia homicida contra el género femenino en el mundo, como reporta el día de hoy La Jornada.

Algo me dice que están desesperadas; pero también que por algo es que de los pueblos que ocuparon el antiguo territorio del Estado de México, hoy sólo subsisten los otomíes y los mazahuas.

« "La CNA pide a gritos que dialoguemos, quien decide en el Frente Mazahua somos las mujeres y no queremos diálogo ... nuestros hombres buscaban en la lucha no violenta solamente el pago por sus cultivos, durante más de un año no recibieron nuestra respuesta, fue el mismo tiempo en que las mujeres y nuestros hijos no tuvimos maíz para comer, el rastrojo que se perdió hizo falta a nuestra ganado, el cual tuvimos que vender, yo les pregunto: ¿eso cuánto cuesta? O ¿cómo se paga? Que quede claro que el problema no es por pesos y centavos, el asunto fundamental es por dignidad », Eulalia Díaz, Villa de Allende, Méx.

Foto de la cobertura especial que hace El Universal.

Se autodenominan Ejército de Mujeres Zapatistas, pero sólo hay coincidencias con el EZLN, ninguna relación. "Luchamos por los mismos derechos que ellos: tierras, agua y libertad con dignidad", plantea la comandanta Victoria. El Ejército de Mujeres Zapatistas son 25 comandantas que dirigen un "batallón" de 300 "soldadas" mazahuas.

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24.9.04  :: 01:49

Al Chile.

Entre los aportes del Nuevo Mundo a la cultura universal, es bien conocido el impacto que tuvieron sobre la gastronomía europea algunas especies autóctonas de nuestras tierras. Tal es el caso del (ji)tomate, el aguacate, la vainilla y el cacao. En esta lista el chile, cultivado por nuestros indígenas desde tiempos remotos, es el gran ignorado a pesar de su enorme trascendencia en el mestizaje, no sólo biológico, sino cultural.


Colón, que donde primero se enchiló fue en el Caribe y de ahí la permanencia de la palabra ají que es araucana, llevó a España ya desde su primera expedición, semillas de estas plantas.

Fue él mismo quien llamó pimiento al chile (chilli o tzilli en náhuatl) quizás con la esperanza de que éste satisficiera los intereses de sus frustrados patrocinadores al no haber hallado pimienta, la codiciada especie del Hindustán - nombre que La India recibió antes de ser islámica - que sirvió de pretexto para su expedición.

Y aunque parezca que el chile fuera una de esas cosas sin futuro, demostró ser todo lo contrario: conquistó al mundo. A diferencia de todas las otras especies americanas que tardaron décadas, el chile mexicano, el Cápsicum Annuum, fue bien recibido y se acoplo rapidamente al paladar y a las tierras del viejo continente. A mediados del siglo XVI, el pimiento, pepper, pipeti, paprika, peperone o piment era ya cultivado en España, Alemania, Italia e Inglaterra y a finales de siglo, incluso en Moravia.

Los comerciantes y los marineros, a quienes afectaba el escorbuto y hallaron en el chile remedio, se encargaron de esparcirla por todos los puntos que tocaban. Así, el Cápsicum Annuum encontró en la cuenca del mediterráneo terreno fértil y durante los siguientes doscientos años revolucionó profundamente la cultura culinaria de esos pueblos, sobre todo con su variante dulce o pimentón: sur de Italia y Francia, Grecia, Yugoslavia, Marruecos, Túnez, Argelia.

Fueron lo marinos portugueses los que lo llevaron a India y a los puertos de Mozambique y Angola desde donde se extendió su cultivo al interior del continente negro. A Asia Menor y a los Balcanes, lo llevaron los griegos. A Oriente llegó por vía de los turcos, pero también en las naos de China que zarpaban del puerto de Acapulco para navegar la ruta de las Filipinas.

Tan bien se aclimató la planta en estas nuevas tierras y se acopló al gusto de los paladares indígenas, que pronto se olvidó el origen americano de la planta. A tal grado, que en muchos sitios de Africa y de la India se le creía originario de esas regiones.

Sin embargo, el 90% de las variedades de chile que hoy día condimentan la comida en el mundo entero, son de origen mexicano, variedades del Cápsicum Annuum. El 10% restante procede de otras especies de este género que fueron cultivadas en otras zonas de América también desde épocas precolombinas, como lo son el chile habanero (Capsicum chinense o cinense - incorrectamente, ya que no se origino en China sino probablemente en Sudamérica) y el chile manzano o perón (Capsicum pubesens, que se creé fue introducido en México de Sudamérica a principios de siglo).

Y es que el chile es sabroso y tiene sus secretos. Quienes no lo toleran, es porque aún no lo conocen; creen que nunca lograrán tolerarlo o que les puede estropear el sentido del gusto. Pero la realidad es que no. Nada acentúa tanto los sabores como su presencia.


El chile, considerado vegetal, es botánicamente una mora que debe su picor a una sustancia llamada capsicina, que al aglutinarse con las papilas gustativas, sensibiliza al sabor de la comida y es adictiva, ya que en respuesta a dicha estimulación, el cerebro libera endorfinas que se traducen en un estado de euforia momentáneo. Por eso no es de extrañarse que los mexicanos viajemos con nuestras latitas de rajas en escabeche por el mundo entero. No es por nacos, sino porque estamos acostumbrados a intensificar nuestro sentido del gusto con el picante. Somos adictos a lo intenso.

En México consumimos el 90% de la producción mundial de chiles picantes. También picantes son los producidos en tierras orientales y africanas, que es en las que mejor pegaron las otras especies de Cápsicum (chinense y frutescens) procedentes de Centro y Sudamérica, donde la mezclaban con coca para intensificar su efecto.

MarthaX tiene un buen post también sobre este tema. Aunque tengo dos comentarios al respecto. El primero es que no hay como colocar un poco de sal sobre la lengua y esperar hasta que se disuelva para calmar la sensación picante del chile cuando es molesta, y segundo, qué es pungencia.

La pungencia es el grado de picor de un chile y es directamente proporcional a la cantidad de capsicina. Muchas cosas lo determinan: las características de la tierra en que es cultivado, el clima y el estado de madurez del fruto, además de los manejos genéticos a las que las especies de cápsicum han sido sometidas. Sin contar con que el chile entre más chiquito, más picoso.

Los aztecas consignaron seis grados de picor - de intenso a mortal -, pero desde 1912 se utiliza la escala del farmacéutico Scoville. Su "enchilometro" consiste en el paladar del pobre que se preste a la prueba y en contar el número de vasos de agua azucarada necesarios para aplacar el ardor, que es igual matemáticamente hablando, a cuánto chile puede disolverse en un vaso de agua azucarada antes de que se perciba su sabor picante. De este modo reportan que el pimiento morrón se encuentra en cero; el poblano alrededor de las 2 mil unidades; el chile jalapeño entre las 3 mil 500 y las 4 mil 500 unidades; y el chile habanero alcanza la calificación más alta con 300 mil unidades de Scoville. Prefiero la escala utlizada por los aztecas.

En la actualidad un cuarto del total de la población mundial consume chiles y el chile es utilizado en una gran parte de las industrias. En la industria alimenticia se le utiliza en una amplísima gama de productos, como sazonador y colorante natural, que va desde la comida para canarios hasta el ginger ale; y en otras industrias, para la fabricación de medicinas, cosméticos, linimentos, gases lacrimógenos e inclusive como insecticida biológico.

Los países donde más se le cultiva son los asiáticos, China (a solicitud de las trasnacionales y sobre todo a partir de semilla híbrida), Indonesia, Rep. de Corea y Japón; luego los USA, Turquía, Egipto, Nigeria, Bulgaria, Algeria y Argentina. En México la producción es apenas superior a la de Turquía y cuatro veces menor a la de China.


Es pues el chile uno de los grandes cultivos de la humanidad y una de las grandes contribuciones de esta nuestra tierra a la biodiversidad. Sin embargo, excepto en México donde se conservan como hace ocho mil años, la mayor parte de las Cápsicum cultivadas son familias domesticadas diferentes a los originales.

La excepcional riqueza biológica de México que lo situa entre los 17 países cosiderados megadiversos, en los que se concentra el 75% de todas las especies de plantas y animales conocidos en el mundo, se debe en primer lugar a que sobre nuestro territorio se entrelazan dos grandes regiones biogeográficas: la neártica y la neotropical; y en segundo lugar, a una compleja historia geológica y una accidentada topografia. En nuestros suelos crece el 10% de todas las especies de plantas superiores del planeta y 40% de éstas son habitantes exclusivas del territorio nacional, es decir, son especies endémicas o que merecen la Denominación de Origen, porque además así se han conservado. En este aspecto, solo nos superan Brasil, Colombia, Indonesia y China.

¿Tiene entonces sentido o no apelar a dicha denominación para distinguir nuestros jalapeños (que por cierto ya no se cultivan en Jalapa) de unos casi iguales pero distintos, procedentes de la India? De hecho así lo dejó planteado el Consejo Nacional de Productores de Chile CONAPROCH, durante la Primera Convención Anual del Chile que tuvo lugar a finales de junio pasado en León, Guanajuato.

Pero el chile en México es más que una especie autóctona,
es más que el distintivo más particular de nuestra cocina,
y más que un símbolo de nuestra cultura y de nuestra identidad nacional, presente en nuestras tradiciones, fiestas, ritos y costumbres familiares.

El chile, como bien dice Juan Villoro en su artículo, El Chile Mexicano, « es la quintaesencia del melodrama mexicano ». Es el terreno donde se mide el coraje, el lugar donde sólo entran los que pertenecen. Es tan importante que en el lenguaje más coloquial, en este México y su picardía y sus albures y su machismo, es la palabra dominante, el símbolo fálico.

Se:tosa:sa:ne:l, se:tosa:sa:ne:l,
tlawe:leh ke:n mokoko:l
Se:tosa:sa:ne:l, se:tosa:sa:ne:l,
kokó:leh ke:n mokoko:l

Una adivinanza, una adivinanza
Es tan bravo como tu abuelo
Una adivinanza, una adivinanza
Es tan picoso como tu abuelo
Adivinanza náhuatl

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21.9.04  :: 01:26




« Transformada en flor,
vivirás en el morible lecho
de una laguna »

Gabriel López Chiñas

Ilustración de Delfino Marcial Cerqueda

Hace poco más de un año le pedí a Pedro Román, mi amigo, permiso para publicar en internet su hermosísima Fábula de Gubidxa, Mudubina y Xtagabe'ñe, basada en una leyenda de la singular Juchitán, Oaxaca.

Su primera y única edición, además de independiente, en cuyo lomo se observan la cita y un dibujo de López Chiñas, la agotó entre los amigos. A mí me obsequió uno de los últimos ejemplares que guardaba. Hubiera deseado que existieran más copias para obsequiarlas a otros que pudieran apreciarla, pero como no las había ni cabía la posibilidad de una reedición, le propuse a Pedro este medio para conservarla y divulgarla.

Aunque Pedro era viejo y no entendía absolutamente nada acerca de la red, sí le entusiasmó pensar que alguien lejano podría llegar a leerle y él así a heredarle al desconocido lector, si sus palabras eran fértiles, el embeleso que sentía por estas tierras.

Pedro ya no está para saberlo, pero yo sí para contarlo: hoy me he encontrado con que su texto encabeza la lista de búsqueda en Google.mx, "Fábula".

Esto me recuerda algo que recientemente le leí a Peluche 2.0 sobre la legendaria biblioteca de Alejandría. Cuenta él que, « cuando los viajeros entraban en la ciudad se les confiscaban los libros que llevaban, que pasaban a manos de los escribas, quienes los copiaban ». El "benefactor" recibía una de las copias y el original pasaba a formar parte del acervo de la biblioteca

A mí me alegra que el caudal literario de la red se vea aumentado. Hasta me alegra contribuir a ello. Y aunque por regla general opino que lo importante es leer y no la posesión del libro, ésta es una de mis excepciones. ¡Que aumente la cantidad de lecturas al alcance de todos! Mejor aún si no se renuncia al objeto. Hay ciertos gozos, como tener el libro de mi amigo conmigo, que no puedan ser compartidos.

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18.9.04  :: 02:54

Post post post con Intermezzo

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá. (Lucas 11:9)

Bosquimano me recuerda las promesas del evangelio, así que tras prepararme otro café y hacer silencio, me he dejado llevar de la mano de la poesía sin ofrecer más resistencia. La lectura de Roberto Juarroz me confronta y me responde, porque como él mismo apunta, « (...) ¿qué se hace en los momentos de ausencia de la intensidad? Es decir en la ausencia del poema. En los movimientos que el místico llamaría etapas de la aridez .¿Qué es lo que hacemos?. Lo que hacemos es leer otra poesía, es escuchar otra música (...) Arrojarse a lo desconocido para encontrar lo nuevo. (...) Porque la poesía es justamente la vía para expresar lo inefable. »

Espero que se comprenda mi entusiasmo.

***

Hemos hallado un puente que nos desanda,

un puente para desandarnos
y volver a lo que nunca fuimos,
(...)
Un puente movedizo,
Desde un punto cualquiera en el que somos
algo más o algo menos que imposibles,
hasta un punto cualquiera de no sernos
o de ser sólo un punto.

Debajo corre el tiempo sin porciones esdrújulas,
el tiempo que desangra a la memoria,
el tiempo que se piensa a sí mismo
en la métrica de un poema sin tiempo.

Hemos hallado un puente hecho de agua.

El centro del amor

no siempre coincide
con el centro de la vida.
Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.
Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.

Buscar una cosa

es siempre encontrar otra.
Así, para hallar algo,
hay que buscar lo que no es.

Buscar al pájaro para encontrar a la rosa,
buscar al amor para hallar el exilio,
buscar la nada para descubrir un hombre,
ir hacia atrás para ir hacia adelante.

La clave del camino,
más que en sus bifurcaciones,
su sospechoso comienzo
o su dudoso final,
está en el cáustico humor
de su doble sentido.

Siempre se llega,
pero a otra parte.

Todo pasa.
Pero a la inversa.

No tener más objetivos

que las manos abiertas
y los inevitables desvíos de la brújula,
no para corregirlos
sino para lanzarnos
justamente por ellos.

Allí estas sombras que somos
hallarán los rumbos necesarios
para ahondar en el tiempo
los trazos de este sueño inverosímil.

Todos son poemas de la
Poesía Vertical de Roberto Juarroz
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17.9.04  :: 17:16

Post con Intermezzo

La tarde se desprende lentamente del minutero. Hago una pausa. Me levanto de entre estas sombras para ir a prepararme un café expresso. Necesito hacer luz y sacudir las nubes que insisten en transportarme por páginas de poesía infinita para lectores pasajeros. Y no es que me hastíe el viaje (¿cómo podría?), sino que al final, saciada de versos, sólo me queda una pregunta aún sin respuesta, ¿cuándo será el tiempo?

Mientras endulzo mi café y dedico unos minutos a acariciar el horizonte, dejo que suene nuevamente el Intermezzo de Manuel M. Ponce.

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16.9.04  :: 18:50

« ¿Quién, en la noche que asusta a la rana,
no miró, antes de saber el vicio,
del brazo de su novia, la galana
pólvora de los juegos de artificio? »

Ramón López Velarde, Suave Patria, fragmento.

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15.9.04  :: 15:18

Septiembre es para mí sin duda un mes de festejos patrios. Y no lo digo por El Grito, que no es el de Munch, sino el que 120 millones de mexicanos como uno sólo damos (al menos, lo pensamos), por ahí de las diez de la noche del día quince, o sea hoy, día en que celebramos nuestra independencia: ¡Viva México, cabrones!, seguido de tremenda borrachera, anegada en euforia nacionalista y al son que cada quien prefiera - desde el tradicional mariachi hasta el deep house; y a la no se le pone término, sino con unos chilaquiles bien picosos acompañados de cerveza.

No, no es por eso.

Lo es porque, además de ser septiembre el mes en que festejo la suerte de que cumpla un año más mi progenitora (¿o qué, no es la progenitora un asunto patrio?), es también temporada de los poblanísimos Chiles en Nogada, y si para mí existe alguna fiesta nacional, ésa es la oportunidad de degustarlos.

De este platillo se dice que las monjas agustinas lo crearon para darle gusto en su cumpleaños y en la celebración de su triunfo, al paladar del vanidoso paladín de nuestra independencia (de la España napoleónica, porque de la de los Habsburgo o de los Borbones, sólo lo fuimos hasta la época de Juárez), Don Agustín de Iturbide. Pero no es así. Las monjas ya lo acostumbraban, y ese 28 de agosto de 1821 en que él hizo su entrada triunfal a la Puebla de mi infancia y en el que ellas celebraban a su fundador, lo único que hicieron fue agregarle al decorado un poco de perejil, para que así mostrara los tres colores de su ejército trigarante y de nuestra flamante bandera.

El chile poblano, que se rellena con carne de res y manjar a base de almendra, piñón, fruta fresca y cristalizada; y se capea, se baña en nogada de nuez de castilla - que al igual que la perita lechera de Huejotzingo, esencial para el relleno, sólo se da a finales del verano y de ahí lo de la temporada - y se adorna con perejil y rojos dientes de granada para elaborar mi platillo favorito, es una de las variedades mexicanas más antiguas que existen de chiles, abuela del pimentón español, cuya genealogía vale la pena analizar y quizás lo haga esta misma semana aprovechando la vena nacionalista.

Sin embargo, como bien apunta Héctor Zagal Arreguín en su muy recomendable ensayo, La barroca comida mexicana o el choque del cazo y el comal, « El verdadero quid de la cocina mexicana no es, contra lo que piensan gringos y gachupines, el chile. Entre los comales y las cazuelas late la palabra secreta de la cocina mexicana: barroco.

El retruécano verbal, llamado albur; la infinita politesse, desesperante para los extranjeros; el boato y ceremonia son manifestaciones del barroquismo nacional, quintaesencia de lo mexicano. El Volksgeist - espíritu del pueblo - no encuentra mejor definición que el recargamiento, el ocultamiento, el alambicamiento. Ser mexicano es ser complicado, es saber ocultarse presentándose en público. El barroquismo es exaltación del sentimiento, es estética, es exuberancia y ondulación.

Príncipe barroco es el mole poblano, guiso enigmático donde se conjugan los tropicales plátanos con las sequedades de las almendras, donde se dan cita el cacao y una letanía de chiles y especias, tantas, que ni el paladar más educado puede distinguir sin un recetario a mano. El mole - invención de monjas poblanas para agasajar a un virrey - es la consagración de la complejidad. (...)

(...) El pipián, el mole verde, el mole negro de Oaxaca, el mole blanco (cuajado de coco y almendra), el mole de ciruela son tantas eternas variaciones, combinaciones, donde la mezcla de ingredientes origina una gama cuasi infinita de aromas, texturas, colores y sabores. (...)

De la cuchara molera - cuchara de madera - que hiere las ollas de barro de tantas fondas, escurre la esencia de lo mexicano: un sí que es no, un chile que no es picante, o mejor, un dulce que pica. (...)

Pasar lista al recetario mexicano, terriblemente agredido por la tex-mex food al estilo chili con carne, y percatarse de la complejidad, de lo churrigueresco, de lo mexicano son una misma cosa: salsa con xoconotzli (tuna agria), salsa borracha (con queso añejo y pulque), salsa de tomatillo verde silvestre, de jitomate maduro, de guajillo o pico de gallo. Variar, ocultar, engañar, aparentar. Bordados y filigranas de cebollas y ajos entretejidos al chile.

¿Qué otra cosa son los chiles en nogada sino la negación del sabor propio de cada ingrediente? (...)

La comida mexicana no es - como quieren algunos - el destructivo sabor del chile toscamente revuelto con tortillas y frijoles. La cocina mexicana es una manera de ver la vida, es el barroco llevado a su último extremo, es una etiqueta cortesana que no pueden vivir ni los racionalistas (hijos de la fast food) ni los bárbaros puritanos (hijos de la comida low fat) (...) »

Y así es. Esa es la verdad. Somos complejos, churriguerescos, monárquicos. ¿Porqué hacerlo difícil si lo podemos hacer imposible? Hasta nuestras relaciones de negocios son un interminable besa ... manos.

Por cierto, quien les diga que los Chiles en Nogada se preparan con carne molida o llevan leche o crema, o que igual sirve la nuez llamada de cáscara de papel que la de Castilla - aunque sea el citado ensayista -, no revela, si los sabe, los secretos del tradicional plato, que sólo son susurrados de una a otra generación en las cocinas de la siempre colonial Puebla.

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13.9.04  :: 21:38

Con el paso del tiempo resulta, que al que fuera el primer amor de mi vida, debo casi de darle las gracias por haberme dejado plantada por la que en ese entonces era mi mejor amiga.

Como él dice, "Si en ese entonces hubiéramos sido novios, seguramente nos habríamos terminado casando. ¿Puedes imaginarte lo aburrida que estarías hoy?". Sí, sí que puedo imaginármelo.

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12.9.04  :: 15:26

Hace unos días, Juan de Vuelapluma, lanzó una invitación a leer "Los Papalagi" y yo fui.

En este libro, publicado en la Alemania de 1920, Erich Scheurmann, su autor, expuso a modo de traducción de los discursos naif de un supuesto jefe de las islas polinesias de Samoa, su visión sarcástica de la civilización europea, a la que identificó como papalagi.

Aunque sólo ha sido recientemente que se ha establecido la verdadera paternidad de los discursos - peligro de la ficción -, no deja ser una mirada inteligente, aguda y válida hasta nuestros días de lo que es nuestra civilización, o lo occidental.

No se necesita ser samoano para ver que nuestra búsqueda, las más de las veces, no es sino un pasatiempo absurdo, sin mayor sentido que el de darle algún valor (de preferencia económico) a nuestra existencia.

De este libro, tomo el siguiente extracto del capítulo, Los Papalagi no tienen tiempo, para desearles un feliz domingo:

     « (...) Lamentos comunes a la gente blanca son: el tiempo se desvanece como el humo, el tiempo corre y dame sólo un poco más de tiempo.
     He dicho que probablemente es alguna clase de enfermedad; porque cuando el hombre blanco siente deseos de hacer algo, cuando por ejemplo su corazón desea ir caminando por el sol, navegar en un bote por el río o hacer el amor a su amiga, usualmente se priva de su propia dicha al ser incapaz de encontrarlo. Mencionará miles de cosas que se llevan su tiempo. (...) Y cuando, repentinamente, descubre que en verdad tiene tiempo o cuando otros se lo dan - los Papalagi se dan a menudo unos a otros tiempo y ningún regalo es más preciado que ése - entonces descubre que no sabe qué hacer durante ese tiempo en particular, o que está demasiado cansado de su trabajo, sin alegría. (...)
     Con toda su fuerza y todas sus ideas, los Papalagi intentan ensanchar el tiempo tanto como pueden. Usan agua y fuego, tormentas y relámpagos del firmamento, para refrenar el tiempo. Ponen ruedas de hierro bajo sus pies y dan alas a sus palabras, sólo para ganar tiempo. Y ¿para qué sirve todo ese trabajo y esos problemas? ¿Qué hacen los Papalagi con su tiempo? (...)
     Creo que el tiempo resbala de sus manos como una serpiente, deslizándose de una mano húmeda, sólo porque tratan siempre de agarrarse a él. No permiten que el tiempo venga a ellos, sino que lo persiguen con las manos extendidas. No se permite malgastar el tiempo tumbándose al sol. Siempre quieren mantenerlo en sus brazos, darle y dedicarle canciones e historias. Pero el tiempo es tranquilidad y paz amorosa, amar, descansar y tenderse en una estera imperturbable. Los Papalagi no han entendido al tiempo y, por consiguiente, lo han maltratado con sus bárbaras prácticas.
     ¡Oh, mis hermanos amados!, nosotros nunca nos hemos lamentado del tiempo, lo hemos amado como era, sin perseguirlo o cortarlo en rebanadas. Nunca nos da preocupación o pesadumbre. (...) Sabemos que alcanzaremos nuestras metas a tiempo y que el Gran Espíritu nos llamará cuando perciba que es nuestro plazo, incluso si no sabemos el número de lunas gastadas [se refiere a la edad]. Debemos liberar al engañado Papalagi de sus desilusiones y devolverle el tiempo. Cojamos sus pequeñas y redondas máquinas del tiempo, aplastémoslas y digámosles que hay más tiempo entre el amanecer y el ocaso del que un hombre ordinario puede gastar. »
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:: 13:47

Anoche llovió tanto que me ahogué en tu ausencia. No intenté salvarme, no grité, no dí señales, sólo me dejé arrastrar.

Al amanecer, mi cuerpo apareció flotando en la playa de nuestros besos, entre olas de recuerdos y sal llorada, que es como sal de mar.

Ójala no llueva hoy, al menos no tanto. Ójala y no.

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:: 12:48

Deportistas.

A tres años de la caída del Centro Mundial de Comercio, el WTC de NY, los estadounidenses creen que le van ganado el partido a los terroristas y que Bush sigue siendo el mejor coach.

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10.9.04  :: 03:09
Las palabras no tienen límites, así
no son más palabras
El mar no más el mar
amor no más amor
Hay algo más entre nosotros
así que no existimos     Somos otros
Somos espejos extraños
Somos cambios en la naturaleza, misteriosos
¿Crecerá algo de nuestra tierra?
El mar ilimitado crece     ¿Cómo
podemos medirlo?
No podemos
Está dentro del equilibrio interno de nuestros cuerpos
para siempre perturbados
La danza no tiene fin
En una mano el cielo, en la otra la tierra
¿Crece el mar entre nosotros
hasta que finalmente desaparece?
No lo sé     A veces
se ha retirado
ocultado a sí mismo

Nada es constante
Ni esta ausencia
constante
Las palabras solas son constantes
Estás en mi estómago ahora, ¿estoy yo en el tuyo?
Y ascendiendo otra vez, como una
planta, una espiral
desde la oscuridad de mi garganta
Incalculablemente, más allá de
números, palabras
Y el orden nacido de esto
no puede ser visto
no puede ser sentido
¿No tienes significado, sin límites? ¡No!
Ahí está eso
que es, además
como si [fuera] sin límites
como si [fuera] sin amor
como si [fuera] sin mar
¿Puedo escapar a esto? ¡No!
¿Quiero? ¡No!
¿Cuál es la luz que rompe
de la cima de tu acantilado
del espejo de tu mar?
Yo divido tu espejo
Yo divido tu mar
Te toco en tu íntima
transparencia, tu íntimo tiempo
Donde no eres más que tiempo
Y yo me parto en cada uno de los colores
del espectro
antes de que la blancura cegadora
llegue     Ahora no puedo
más!
Ahora ha terminado
No hay final
Y, de dentro, tu mano
me toca
aunque esto
sea imposible

En mi cuerpo tu montaña crece cegadoramente

Voy sobre tu montaña


Göran Sonnevi
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7.9.04  :: 15:11


Cancioncilla del primer deseo
Federico García Lorca

En la mañana verde,
quería ser corazón.
Corazón.

Y en la tarde madura
quería ser ruiseñor.
Ruiseñor.

(Alma,
ponte color naranja.
Alma,
ponte color marrón)

En la mañana viva,
yo quería ser yo.
Corazón.

Y en la tarde caída
quería ser mi voz.
Ruiseñor.

¡Alma,
ponte color naranja.
Alma, ponte color de
amor!

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6.9.04  :: 14:37
« Si hay algo indignante en las reflexiones que los hechos de estas horas suscitan, ese algo es la reaparición espectacular de las abruptas simplificaciones ... si ya sabemos que Al Qaeda está por detrás de todos los males, para qué reflexionar, entonces, sobre lo que ocurre en Chechenia. », Carlos Taibo, El País.

El chechenio es un pueblo indígena de las escarpadas montañas del Caúcaso, entre los mares Negro y Caspio, cuyo pecado es ser una pieza incontrolable del rompecabezas étnico que puebla un enclave militar y económicamente estratégico para las potencias que le rodean.

Desde 1859, año en que la Rusia zarista logró anexarse su territorio, este pueblo rebelde ha sido sometido a cuanta represión sea imaginable - persecuciones, desapariciones, tortura, violaciones -, lo que no ha logrado sino exacerbar su resistencia hasta el extremo. En 1944, Stalin incluso decidió su supresión aludiendo su colaboración con los nazis y deportó a cuatrocientos mil de ellos a Asia Central, cuando hoy apenas si suman un millón. En el trayecto murió el 80%. Los sobrevivientes regresaron en 1957.

A diferencia de otras ex repúblicas soviéticas, a la chechenia no se le concedió su independencia al desaparecer la URSS, por lo que ésta se autoproclamó independiente en 1990 y aunque lograron que en 1992 Yeltsin retirara las tropas rusas, su incapacidad para instituir un gobierno estable, los conflictos armados internos a que dio origen la crisis política y la mafia floreciente en su territorio, justificaron que la Federación Rusa les interviniera militarmente de nueva cuenta en 1994 sin objeción alguna del resto del mundo, que lo consideró un conflicto "interno".

Esta primera guerra ruso-chechenia, que costó la vida a unos 90,000 chechenios, terminó en 1997, con la firma del armisticio que estableció la retirada de los tanques rusos y una moratoria de cinco años para la revisión de la independencia de Chechenia; pero en 1999 dio inicio lo que se considera la segunda.

En ese año los chechenios están nuevamente al borde la guerra civil, reina la anarquía y los grupos más radicales se han fortalecido. El día 6 de septiembre, una bomba explota en una unidad habitacional de Moscú y el día 13 otra, causando la muerte de unas 200 personas. El 17, el premier de Yeltsin, Vladimir Putin anuncia que el atentado le es atribuido a los grupos radicales chechenios y que el gobierno ha decidido enviar a su ejército para cercarles y evitar que la guerrilla desborde sus fronteras.

Sin embargo, más tarde, responsables del FSB (ex-K.G.B) han hecho declaraciones que hacen dudar de tal autoría, pues los han llegado a reconocer como obra de oficiales de sus servicios que buscaban presionar al gobierno de Yeltsin para relanzar la guerra.

Tras el cerco, la "operación antiterrorista" dirigida por Putin consistió en la ocupación militar y en presionarles hasta cualquier extremo - razias, detenciones en masa, tortura -, a fin de impedirles organizar cualquier operación, practicas que ellos mismos reconocieron al aceptar que violaban los derechos humanos de forma sistemática. Entonces cambiaron la táctica de las redadas conocida como zachistki, por la captura de individuos específicos.

Se dice que 3000 personas han desaparecido en Chechenia en los últimos cinco años; que los métodos y los números igualan a los de los años de las más violentas represiones de Stalin: 43 de cada diez mil habitantes, cuando con Stalin llegaron a ser 44. También se dice que el número de sus muertos supera los 50,000 de parte de los chechenios y los 11,000 de parte de los rusos. Los servicios de salud rusos registran 28,000 huérfanos y 57,000 mutilados. Medio millón de minas cercan sus fronteras; adentro nadie sabe cuántas han sido arrojadas.

El 3 de julio del 2002, en la aldea de Meskyer Yurt, 21 hombres, mujeres y niños chechenios fueron atados entre sí y dinamitados. La resistencia chechenia enardecida y convertida al terrorismo, desbordó sus fronteras regionales y se hizo presente en Moscú. Para finales de ese año, las llamadas "Viudas Negras", mujeres chechenias dispuestas a inmolarse para vengar la muerte de sus hijos, maridos y familiares, iniciaron sus acciones suicidas.


Intento comprender...
... hasta dónde llevará adelante Putín su estrategia de negarse a negociar en forma alguna con los líderes pro independentistas chechenios,
... ¿habrá algo que le reste efectividad a esta posición como el argumento político sobre el que asienta su poder?
... ¿están dispuestos los rusos a sostener con sus vidas el principio de autoridad que llevó a Putín a dejar morir ahogados a los 118 tripulantes de aquel submarino, El Kurk?
... ¿porqué igual que hace dos años, cuando lo del Teatro Dubrovka de Moscú y 130 personas murieron a consecuencia del gas venenoso utilizado para dormir a los terroristas (principalmente mujeres), al ejército ruso no parece importarle la vida de los rehenes, sino aniquilar a los terroristas - sólo cinco cadáveres presentaban herida de bala - en medio de un gran escándalo?
... ¿quién en realidad mató a esos 335 seres, a esos niños, ¿una pésima actuación de rescate? ¿los padres que el ejército no logró controlar? ¿la falta de voluntad política o la estrategia?
... ¿porqué no hablamos de ello, como cuando hablamos de Madrid?

Quiero creer que los 540 generales, oficiales y soldados rusos que renunciaron a servir en la primera guerra contra Chechenia, las madres de militares que también en ese entonces emprendieron el camino a la zona de conflicto para traer a casa de regreso a sus hijos y que hoy siguen protestando por sus muertes y una gran parte de la población civil rusa están en desacuerdo con esta guerra.

Aún espero que alguien se pronuncie por la paz a pesar del dolor en Beslan.


« (...) comprender, desde luego, no significa perdonar, como bien señalaba la intelectual judía Hanna Arendt perseguida por los nazis. Pero ayuda a racionalizar el problema y a poner los medios para que no haya pretextos para otra vez. », Genaro Chic García en su artículo sobre el 11 de marzo.
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4.9.04  :: 18:20

« Vea usted, señor Brul, mi punto de vista es muy simple: en tanto que exista un lugar donde haya aire, sol y hierba, tenemos la obligación de lamentar no estar allí, sobre todo si somos jóvenes », Boris Vian, La Hierba Roja.

- Para ti ...
- ¿para mí?
- ... que eres mi sol, mi aire y mi hierba.

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1.9.04  :: 19:19

Por azares del destino y por curiosa, alguna vez asistí a un congreso de Notarios. Alguno de los comentaristas tocaría el tema de la documentación electrónica.

Habló de que en el principio fue el monumento.

Con un monumento, un mojón de piedras, por ejemplo, se marcaban las propiedades. Con un monumento, seguimos indicando el sitio donde descansan los restos de nuestros familiares. Con un monumento, recordamos a los héroes, el sitio de las batallas y de las fechas históricas que dan origen a nuestras sociedades. Incluso cualquier casa, provista de un placa, la convertimos en monumento a los hijos favoritos de nuestras ciudades.

Pero un día el hombre inventó el documento y con él sustituyó al monumento como instrumento para dar fe y prestar testimonio histórico de los hechos. Esa fue una primera gran revolución, decía él, pues la forma de dar fe a posteridad había sido trasladada del mundo físico al simbólico gracias al surgimiento de la escritura; y aunque el medio siguiera siendo físico (papel), el documento presentaba como ventajas portabilidad y alcance.

Ahora se planteaba la sustitución del documento por el documento electrónico. Las ventajas que dicha sustitución traería como consecuencia serían, brindar a los testimonios el don de la perpetuidad electrónica y de la ubicuidad, y el no estar sujetos a los males del mundo tangible. Hasta aquí de aquella conferencia.

A mí aquella semblanza aún me mantiene fascinada. Pensé mucho aquello de que papelito habla.

Recientemente reflexioné nuevamente sobre el tema tras ver un documental sobre los faraones egipcios y el misterio de Akenatón, esposo de Nefertiti. Los egipcios tenían la costumbre de borrar de sus inscripciones los nombres de las personas y los sucesos que no hubieran sido gratos, y Akenatón sufrió ese condena. Su nombre fue borrado de la lista de los reyes de Egipto y de todo grabado donde fuera representado. Su historia fue el olvido.

Yo escribo para no olvidar.

A la pregunta de J.E.L. ¿Es la escritura un medio de comunicación? Y a Vesania que me dio pauta para pensar en el tema.

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