Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


24.5.05  :: 00:26

Todo el camino nos fuimos escuchando a José José. Mi amiga en su trabajo había hallado en un servidor a punto de ser formateado, todo, pero todo su repertorio y lo había grabado en cinco cd´s. Cuando me subí a su carro me los puso en las manos y me dijo, recién quemaditos, ahí tienes para escoger, vamos a cantar.

Tenía días que en ese rincón de la mente donde se nos ocurren cosas que no pensamos, pero que vienen al caso, me venía haciendo circo algún verso de alguna balada que él ha interpretado; pero de ninguna manera deseaba escuchar y mucho menos corear cualquiera de sus éxitos. Le dije que no, que no compartía su entusiasmo, que de entre todas las canciones románticas, las de su estilo son las que más detesto. Canciones en las que su voz expresa espléndida, pero casi invariablemente el dolor, la impotencia, la capitulación de los que viven del amor, el fracaso.

La voz que fuera del llamado Príncipe de la Canción, eternizada por las disqueras, cuyo color, calidez y tesitura emergen de una bruma de depresión y de alcoholismo que lo arrojaron desde el éxito más rotundo hasta hacer de un taxi su dormitorio y pesar 50 kilos; su voz, una voz, creo yo, potente, clara, educada - hijo él de un tenor y de una concertista -, de un hombre sentimental, emotivo, quizás no elegante, no refinado, no intelectualizado, tan común y tan corriente como tanta gente; una voz que por décadas ha expresado todas esas emociones que se nos quedan atoradas entre la dignidad y la última esperanza; es una voz en la que como en ninguna otra en México, ha encontrado sonoridad el discurso del fracaso.

Por eso detesto a José José, o mejor dicho, detesto el repertorio del que considero el siniestro de la canción romántica mexicana - el diestro es Juanga, quien por cierto, muy en su estilo, escribió para él "Lo pasado, pasado". Decía que lo detesto porque las letras que canta - porque que yo sepa, él no ha escrito ninguna - muerden en el punto donde el amor más duele, en la derrota; porque aunque el sentido que le damos a la relación sentimental ha cambiado - y ciertamente ya no nos van los boleros de Los Panchos -, nuestra manera de sentir el desamor, no. Me consta. Hasta el más cool, en un momento de desolación, traga saliva al escuchar al Príncipe. Y no, no me gusta oírle, porque en las buenas me parece ave de mal agüero y en las malas, ¿a qué estarse manoseando las pústulas?

Sin embargo, mi amiga insistió y como ella manejaba, acordamos escuchar pero sólo algunas. Le busqué un par que yo no conocía, pero detrás de la segunda venía emboscada ésa que, ¡ah, cómo me pudre! Casi tanto como la maldita indiferencia...

A veces te miro callada y ausente y sufro en silencio como tanta gente. Quisiera gritarte que vuelvas conmigo que si aun estoy vivo solo es para amarte... Por eso regreso borracho de angustia, te lleno de besos y caricias mustias, pero estas dormida, no sientes caricias, te abrazo a mi pecho, me duermo contigo; más luego despierto, tú no estas conmigo, sólo esta mi almohada... (Almohada, de Adam Torres)

A ésta le siguió, Dicen que soy un payaso, que estoy muriendo por ti y tú no me haces ni caso... y es verdad, soy un payaso, pero qué le voy a hacer, uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser... Y luego "El Triste", de Roberto Cantoral, Hoy quiero saborear mi dolor, no pido compasión ni piedad...

También encontré la que me cantaron en mi primera serenata, alguna vez allá en mis mocedades, un verano en Chiapas.

Yo sería relojero, si tú te volvieras hora, aunque tiene mal arreglo lo que el tiempo no perdona. Yo seria marinero, si tú te hicieras gaviota pero tú no tienes alas y mi barca ya no flota. (...) En cambio tú me ves y nada y pasa un día y pasa un mes y es que la suerte estaba echada las cosas salen al revés y ya lo ves pasan los años (...) nuestro amor es imposible: yo soy pez de río, tú eres pez de mar. (Farolero)

Y también la que dice, y es que la vida es así, o tú o yo...

Y pues ya entregada al melodrama, de una buena vez, "La Nave del Olvido", de la que dejo aquí el emepe3.

En algún momento advertí que mi amiga me veía divertida, ¿no que no tronabas, pistolita? Es verdad, a José José lo detesto, más hoy que ... jajajaja ... quiero saborear mi dolooooooor, jajajajajaja, ... no pido ... jajajajaja ..., ¡ayyyyyyy dolor, ya me volviste a dar! Eso sí, no más covers, por favor.

Espera, aún la nave del olvido no ha partido
no condenemos al naufragio lo vivido
por nuestro ayer, por nuestro amor, yo te lo pido... (+)
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