Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


9.12.05  :: 02:11

Y bueno. Como quien regresa a casa tras unos meses de andar de viaje, parece que me ha llegado la hora de regresar a mí, de volver a ocuparme.

Me pruebo los dedos como si tuviera guantes nuevos y la vista como si estrenara gafas. Desempolvo las palabras y abro las ventanas para dejar que el aire circule hasta mis adentros.

No es que estuviera ausente, es sólo que debí dejar una parte de mí escondida entre el humo de las bombas, detrás de la Gran Muralla China o entre los damnificados por los huracanes.

No es que los usara de parapeto. Entender qué es lo que pasa me importa siempre. Pero aquella parte de mí que entiende de lo que a mí me pasa, la tenía muy lastimada y necesitaba tiempo.

Un accidente de esos que hacen que el espacio se condense y que se detenga el tiempo, la había dejado muda y mirando hacia la nada.

Adentro bajamos las cortinas.
El silencio invadió mi casa.
Dejé morir a mis plantas.

Las únicas palabras que escribimos, fueron las que golpearon a la puerta insistentemente. Las otras no las destilamos, solo las pensamos, cuando mucho las rumiamos.

Mientras tanto nos disciplinamos. Hubo otra parte de mí, la que ya sabe que el amor de mi vida no puede acabar así, que me obligó a levantarme cada día más temprano, a comer al menos una vez al día, a mostrar algún coraje.

Leí unos días atrás entre Resacas,

« Lográs una cierta estabilidad emocional que se rige por horarios. Es como cuando estás internado durante un tiempo en hospital y tu estadía se basa en los horarios de la medicación y la alimentación, la ronda del médico de guardia y las visitas. Parece horrible dicho así, pero juro que no es tan malo (...) »

Y así fue mesmamente. Así hasta que pudimos ver de nuevo el árbol que se asoma a mi ventana y que curiosamente, no se ha deshojado, como si estuviese resistiendo el frío hasta que pudiera yo de él volver a alegrarme; y los brotes de hojas nuevas y los capullos de violetas. Así hasta que me he sentido de regreso a de donde siempre he sido y hasta que esa parte de mí que entiende de mí, siente otra vez ganas de hablarle de mí a quien quiera escucharle.

Ayer escuché un poema que no pude transcribir aquí así nomás tras echarle un vistazo a lo que aquí llevo escrito. No sin antes contar esto que he contado; pero ya que he confesado, lo dejo aquí pa'no olvidarlo.


Simplemente

« Si para recobrar lo recobrado
debí perder lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado. »

Francisco Luis Bernárdez

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