Noche de Primavera Noche de caminar por el centro histórico entre miles de paseantes nocturnos; de detenerse en las olvidadas cantinas sólo para pedir en la barra un tequila y beberlo de un sólo sorbo; de pararse en las plazas públicas a escuchar a los músicos o ver por encima del hombro de los que quedaron enfrente a los saltimbanquis, payasos y bailarines. Noche de festival en la que nos dimos cita varios ejemplares de las distintas tribus que coexistimos en esta urbe: abuelos solitarios que ocuparon las bancas de las calles peatonales transformadas en mínimos escenarios; familias y grupos de amigos sentados a las mesas de los restaurantes y bares del callejón donde hubo boleros y sones; muchos estudiantes; vendedores de dulces, chicles y cigarros uno por dos pesos; músicos callejeros; indigentes; algún chico que... - ¿era cemento lo que inhalaba? - mientras el conductor del evento debrayaba con la raza cósmica, en la plaza de Santo Domingo donde esperábamos para escuchar el endiablado blues de Real de Catorce; parejas de adultos mayores vestidos de gala para bailar danzones; discapacitados en sus vehículos y bebés que llevados en carreolas transitaron las aceras de esas calles que otrora les son rudas; barrenderos que, apenas terminado el concierto, arremetieron con la fuerza de un huracán sus escobas contra los montones de basura dejados por los espectadores. Así estaría bien que fuera cada sábado. Y terminar como ahora, todos bailando al ritmo de Willie Colón en la plancha del zócalo. Rima XXXVIII Gustavo Adolfo Bécquer Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar. Dime, mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú adónde va?  Gitana (fragmento) Willie Colón Las palabras son aire, y van al aire. Mis lágrimas son agua y van al mar cuando un amor muere, ¿sabes chiquita a dónde va?

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