Asakhira
Explorando territorios Patricia @révalo
Vamos siendo nuestra propia isla,
arriesgando leyendas
sobre los límites del mundo ...
                           Teresa Melo, Cuba


2.7.06  :: 12:10

¿Cómo describe uno un olor si no es evocando la memoria de otros? Aromas frutales, florales, herbales, especiados, cítricos, amaderados, tostados, químicos, medicinales, animales, del mar, de la tierra,... y los llamados ofensivos, que son inconfundibles. Patrones olfativos. Más de mil genes, dicen los científicos, intervienen en la memoria y el reconocimiento de los olores.

Akurion ha tenido la iniciativa de convocarnos para colaborar con él en la construcción - creo yo, más que de un catálogo - de una colección de olores, que de querer incluir a todos, sin duda, resultaría infinita. Respondiendo a su invitación y siguiendo los ejemplos dados, éstos son los míos:

  • El aroma concentrado e invitante del café recién molido.
  • El irritante olor del humo que desprenden los chiles secos puestos al fuego.
  • Los rastros de pólvora quemada que dejan tras de sí los fuegos artificiales.
  • Los sahumerios con que los curanderos "limpian".
  • La sobria fragancia que emana de las varitas de nardo.
  • El mimoso, dulce e intenso arrebato olfativo que se desprende de un ramito de gardenias.
  • Las reminiscencias de cloro, lejía y amoníaco que persisten en todo aquello que debe ser constantemente desinfectado.
  • El típico olor a humedad de lo enmohecido (tengo la idea de que así huelen las lágrimas cuando son por algo muy antiguo).
  • El punzante y exquisito, cuando no es demasiado intenso, olor de algunos quesos fermentados.
  • Los recuerdos de frutas, matices, notas y acentos de especies, madera y cuero, que anticipan el gusto de un sorbo de mi tipo de vinos favorito.
  • ¡Ah, el olor del pescado y de los camarones al mojo de ajo!
  • El olor a bosque y a comal sobre el brasero, tan pronto como uno se aleja lo suficiente de la ciudad de México en dirección a Toluca o Puebla o Cuernavaca.
  • El nítido olor de las mañanas en los pueblos donde uno despierta al canto de los gallos y el ladrido de los perros.
  • El aroma que deja un hombre en mi cama.
  • Y claro, el aroma de mis manos después de tener sexo.

Al menos diez descripciones es lo que se pide. También se pide que no se repitan, algo que será más difícil de corroborar en la medida que otros participen. Por mi parte todos están invitados a compartir los suyos; y aunque no suelo señalar a nadie, esta vez por pura curiosidad, invito a Humphrey Bloggart y a Tsef Nitsuga.

Cambiando de tema, ¿ya votaron?

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